Ojalá...
Ojalá nuestra memoria sea eterna,
que se hunda y conserve en nuestra alma.
Ojalá nuestra consciencia mute
y de nuestros genes nazca un nuevo mañana.
Ojalá se marquen en nuestros ojos
los colores de quienes no nos dieron la espalda,
y tantos otros que sí lo hicieron:
reconozcamos también en ellos una llamada.
Ojalá no se nos termine la sed,
ni olvidemos el frío de este invierno
que ha levantado (para muchos por primera vez)
la voluntad de ser nobles guerreros.
Ojalá calor y dolor,
desesperanza, hartazgo y tristeza
no sean sólo segundos de nuestra historia
sino símbolos de la muerte a la indiferencia.
Ojalá este capítulo termine
pero, lo que sea que depare el destino,
que el mundo encuentre en la sangre verde,
en el corazón naranja:
un aliado
un servidor
un amigo.
~Agazith
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