Ángel

 

Puede que crean que estoy loca, pero yo he visto ángeles en los pasillos.

Puede que crean que alucino, pero sé que en esto no me puedo equivocar: a veces los veía marchar entre los edificios, subir, bajar, andar como locos para hacer de éste un mejor lugar.

Los ángeles no siempre cantan ni tocan campanas o arpas, a veces les gusta el silencio, se desplazan tan rápido que apenas puedes notarlos.

Los ángeles no siempre vuelan, pero podrías apostar que están atentos a cuanto sucede, arreglan tanto sin que sepas, sonríen cuando te miran y con ello te dan fuerzas.

Los ángeles no te engañan, te dejan saber que existe el mal, pero hacen todo cuanto está en ellos para evitar que caigas en ese lugar.

Un ángel se marcha rápido, pues está listo para luchar, ha enseñado cuanto sabe y le toca el tiempo de descansar, pero... Cuando un ángel parte muchos sienten su ausencia, la luz que dejan toma un tono distinto y la cera va cayendo en la mesa hasta crear una montañita que marca el tiempo en la Tierra, un tiempo que pasa rápido y lento a la vez, un tiempo en el que conservamos un poco del ángel, un poco que parece nada, pero que es el tesoro más bello que un alma con tal profesión puede entregar en este mundo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

"Experiencia humana del espacio digital..." en Asonancias (Tercer número de la Revista Estudiantil de Antropología “Voces disonantes")

Tan cerca...

Luna