Fantasía

Vivir con obsesiones debe ser un infierno... Es un infierno.

Mientras duermes, sueñas, y los sueños sólo son eso, y es fatal.

Al despertar, lo primero que llega a la mente es aquello, nada más. Lo tomas y anexas a los pocos o muchos recuerdos que quedan de los sueños, sabes que son uno mismo, porque esa es la obsesión.

Te levantas, buscas una distracción y terminas envuelta en recuerdos, te crees que hoy puede ser un día nuevo, aunque puede que pienses que será peor, no mejor.

Dejas que el agua te mantenga despierta, pero en este estado te deja también soñar y, si decides no arriesgarte, el cansancio tendrá el mismo efecto.

Caminas, lo piensas; hueles, lo recuerdas; música, lo sientes...

No hay un instante real, te crees tanto tus historias que les das vuelta mil veces, aunque sabes que en ellas no hay nada, aunque entiendes que te estás matando, que pierdes el tiempo y la vida en un sueño... Un sueño que es infierno, pero sin duda es lo mismo que el cielo, ese que llega cuando puedes agregar historias vivas, cuando una palabra, una mano, una sonrisa, incluso una sola mirada te hace volver a pensar que no sigues dormida, que en verdad estás viviendo lo que parece fantasía.

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