Aquel árbol...

 

Si por un momento te hablara de aquel árbol, si tuviese el tiempo para desglosar cuanto recuerdo...

    Comenzaría diciendo que tiene tanto fruto malo como bueno, y sí, se seca fácilmente, pero jamás le falta dentro de la dulce resina. Es un árbol fuerte, que no cae con el viento y, si acaso le golpeara un rayo o a su alrededor comenzara un incendio, sin duda se mantendría en pie, a pesar de lo débil que quedaría. 

    Es un árbol que ya he visto florecer varias veces, y también vi pasar en él el otoño y el invierno, marcándole fuertemente con el frío sufrimiento. Alguna vez intenté cuidarlo, pero me dio miedo pasar las noches en medio del bosque por tantos cuentos, terminé abandonándole una tarde de primavera, casi ya en el verano que me perdí en medio del pueblo, no del bosque. 

    Cuando le volví a encontrar ya no era ese árbol, había cambiado tanto que decidí volver a visitarlo cuanto fuese necesario para que, con ello, lograse conocerlo e intentar protegerlo cuanto me quedase de tiempo en aquel sitio eterno.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

"Experiencia humana del espacio digital..." en Asonancias (Tercer número de la Revista Estudiantil de Antropología “Voces disonantes")

Luna

Ojalá...